Odontopediatría

El embarazo y el bebé

En Clínica Dental Oris hemos creado un servicio de odontopediatría siguiendo dos criterios: en primer lugar, sólo odontopediatras especializados atienden a los niños (no odontólogos generalistas), para garantizar la máxima calidad de la atención dental de los más pequeños. Y en segundo lugar, hemos creado un ambiente agradable para los más pequeños a través de técnicas conductuales, para que la experiencia de ir al dentista sea positiva.

Odontopediatría

Los odontopediatras de Oris están especialmente formados en esta rama de la odontología y, como especialistas, son expertos en la prevención y el tratamiento de los problemas bucodentales infantiles, como la reconstrucción de dientes.

La salud dental de los adultos depende, en buena parte, del mantenimiento de una salud dental correcta desde pequeños.

A continuación, te explicamos algunas de las dudas más frecuentes sobre la salud dental de los más pequeños.

¿Cómo debo cuidar los dientes de mi bebé?

Antes de explicarte cómo debes cuidar los dientes de tu hij@, déjanos comentarte que los cambios hormonales durante el embarazo aumentan el riesgo de que las embarazadas sufran enfermedades gingivales. Por ello, se recomienda que las mujeres embarazadas se cepillen minuciosamente los dientes al menos dos veces al día con un cepillo dental de cerdas suaves y una pasta de dientes con flúor. Y también, por poco que se pueda, realizar una limpieza interdental diaria con seda dental. Se trata de prevenir cualquier enfermedad porque, además, se recuerda que someterse a una radiografía durante el embarazo conlleva riesgo y, por tanto, hay que evitarlo. Finalmente, os aconsejamos informar a tu dentista si estás embarazada así como los cambios de medicación.

Aclarado esto, abordamos la salud dental de los bebés. Muchos padres y madres creen que los dientes de los bebés no hay que cuidarlos mucho porque son de leche y en pocos años se cambiarán por los «dientes de verdad». Pero no es así: la salud dental de los bebés comienza desde que nacen. De hecho, es altamente recomendable que, incluso antes de que el bebé tenga dientes, se limpien las encías y la lengua después de cada comida, arrastrando con una gasa los restos de leche o de otros alimentos.

¿A qué edad salen los primeros dientes?

Hacia los 6 meses, comienzan a salir los dos incisivos centrales inferiores de los bebés. Y hacia los 30-36 meses, se completa la dentición de leche, que está formada por 20 dientes, que se mantendrán hasta los 6 años.

Ciertamente, el proceso natural de salida de los dientes es incómodo y molesto para el bebé. Los síntomas más habituales son babeo aumentado, que puede producir pequeñas diarreas; irritabilidad, problemas del sueño, rechazo de la comida y tendencia a morder objetos duros. A diferencia de lo que mucha gente cree, la salida de los dientes no causa fiebre. Por lo tanto, si el niño presenta fiebre alta, se debe llevar al pediatra para que determine la causa.

Si ves que tu hi@ tiene mucha molestia por la salida de los dientes de leche, le puedes proporcionar un objeto frío para que lo muerda, o utilizar alguno de los productos analgésicos de venta en farmacia. En cualquier caso, hay que evitar que se raspen o corten las encías.

¿Cuándo salen los dientes definitivos?

Entre los 6 y los 8 años salen los cuatro incisivos superiores e inferiores y las muelas de los 6 años. Y entre los 10 y los 12 años, salen los premolares, los colmillos y las muelas de los 12 años. Finalmente, a los 18 años aparecen las muelas del juicio.

Sin embargo, cada niño tiene su propio reloj biológico. Se considera normal un retraso o un adelanto como máximo de un año y medio. Más allá, estaríamos hablando de erupción precoz o tardía. En nuestra consulta hacemos visitas periódicas y, si es necesario, controles radiológicos para valorar la evolución de su hij@.

¿Qué debo hacer si mi hij@ recibe un golpe en el diente?

La primera recomendación es que, si su niño o niña recibe un golpe fuerte en la boca, acuda de urgencias a odontopediatría. Hay que explorar al niño y hacerle radiografías para ver exactamente cuál es el alcance y si ha afectado los dientes.

El diente de leche afectado puede adquirir un color negro. Haremos un seguimiento con revisiones periódicas para evitar posibles complicaciones posteriores (necrosis, abscesos, celulitis, etc.). El diente definitivo que saldrá después puede sufrir secuelas: manchas de color amarillo-marrón, afectación de la raíz o cambio de posición. Pero pueden estar tranquilos, porque estas afectaciones se pueden detectar y tratar cuando salga el diente.

Tratamientos disponibles para los dientes de leche

Si el diente se fractura, hay que hacer la reconstrucción con un material blanco (composite). Si hay afectación del nervio, se puede llevar a cabo un tratamiento llamado pulpotomía y, posteriormente, la reconstrucción del fragmento roto.

En cambio, si se produce la caída completa del diente (lo que llamamos avulsión), colocaremos una prótesis para recuperar las funciones y mejorar la apariencia estética del niño. Algunos niños muy pequeños no la toleran, pero la mayoría, sí. Lo que no haremos nunca es reimplantar un diente de leche.

Finalmente, si el diente presenta movilidad, hay que hacer controles periódicos. Y tal vez, pueda ser necesario extraer el diente. En cualquier caso, nunca se feruliza un diente de leche.

Tratamientos disponibles para los dientes definitivos

Si tu niño o niña ha fracturado un diente definitivo, podemos hacer una reconstrucción estética. En cambio, si por las radiografías observamos que el traumatismo le ha afectado el nervio del diente, tendremos que valorar una endodoncia y una reconstrucción estética.

En aquellos casos en que el diente se mueva, tendremos que hacer una ferulización inmediata, durante las 24 horas posteriores al traumatismo. Por ello, es imprescindible actuar con la máxima celeridad cuando su niño reciba un golpe fuerte a los dientes.

Si, en cambio, a consecuencia de un golpe, a su hij@ se le cae el diente, es muy importante que lo conserve en un medio húmedo (por ejemplo, en un vaso con suero o leche, o en la boca mismo, pero no lo envuelva nunca con servilletas o pañuelos). También debe procurar no tocar la zona de la raíz del diente, y puede intentar recolocar el diente en su sitio, lavándolo previamente con leche o con suero fisiológico. Una vez hecho esto, visite urgentemente su odontopediatra, para que le pueda hacer una reimplantación o una ferulización. Puede contactar con Clínica Dental Oris, en el barrio de Les Corts de Barcelona, a través de Whatsapp o en el teléfono 93.409.06.47.

¿Cómo puedo evitar que mi niñ@ tenga caries?

En Clínica Dental Oris, en el barrio de Les Corts de Barcelona, sabemos que, a pesar de haber mejorado el problema de las caries en nuestro país, casi el 100% de los niños de 12 años ha tenido alguna. Pero, ¿por qué tenemos caries? La principal razón es que, cuando consumimos alimentos, la placa bacteriana produce ácidos que pueden dañar el esmalte de los dientes. Las lesiones que se derivan son las caries, que van aumentando de tamaño y pueden provocar, incluso, la pérdida del diente.

Las consecuencias de la caries para mi hij@

Una de las consecuencias más graves de las caries en dientes de leche es que el niño o niña no puede preparar los alimentos correctamente y, por tanto, asimilará mal los nutrientes en la etapa de crecimiento corporal.

Por otra parte, las caries pueden generar infecciones bucales (flemones), con riesgo de diseminación de las bacterias por la vía sanguínea, que puede producir endocarditis bacteriana, fiebre reumática o problemas renales. Asimismo, las caries pueden provocar a los niños:

  • Falta de espacio para los dientes permanentes.
  • Dolor dental.
  • Sensibilidad a la hora de comer alimentos o bebidas frías y calientes.
  • Inflamación de encías (gingivitis)
  • Enfermedad periodontal (piorrea).

¿Cómo evitar las caries?

Las causas principales de las caries son la falta de higiene y el consumo excesivo de azúcar entre comidas y antes de irse a la cama. Esto favorece la formación de la placa bacteriana, una placa blanca que se adhiere al diente formada por múltiples bacterias. Si se calcifica, se llama sarro dental. Por lo tanto, es imprescindible que sus hijos mantengan la higiene de sus dientes después de las comidas y que eviten el consumo excesivo de azúcar entre comidas y antes de irse a dormir.

Por otra parte, os dejamos una serie de recomendaciones para evitar la caries de los hijos a través de una dieta saludable y del uso del flúor.

Dieta saludable para evitar la caries

  • Malas costumbres: Evitar la mala costumbre de poner azúcar o miel al chupete o mantener el biberón en la cuna del bebé durante toda la noche (aunque sea con leche materna), porque puede causar las llamadas caries de biberón o rampantes en los dientes de leche. Si tu bebé necesita jugar con un biberón para dormirse, rellénalo de agua.
  • Potenciar la lactancia materna: Es la alimentación ideal en los primeros meses de vida y, por tanto, en la medida de lo posible, la más recomendable. La leche materna es rica en lactosa, que es menos perjudicial para los dientes que la leche artificial, que contiene sacarosa.
  • Evitar el consumo excesivo de hidratos de carbono: Es el factor dietético más importante en relación con la caries dental. Sobre todo los alimentos azucarados pegajosos, tales como golosinas, galletas, ganchitos y bebidas azucaradas.
  • Evitar la ingesta de alimentos azucarados entre comidas y antes de irse a la cama. Mientras se duerme se reducen los mecanismos de defensa, como la saliva y los movimientos de lengua y labios y, por tanto, quedamos expuestos.
  • La frecuencia de ingestión de azúcar es más importante que la cantidad. Si el deseo de comer dulces es muy fuerte, se aconseja consumirlos durante las comidas y cepillarse los dientes después.
  • Sustituir los dulces por fruta, bocadillos y fruta seca. No se prohibirá el consumo de dulces, pero sí enseñarles que son un alimento ocasional. Tienen que aprender a llevar una dieta equilibrada con un aporte variado de nutrientes.

El flúor nos ayuda a prevenir la caries

  • Dentífricos fluorados: son útiles para luchar contra la caries, pero deben complementarse con colutorios y aplicaciones tópicas profesionales. Los hay de diferentes gustos para favorecer su uso por parte de los niños. En cuanto a la cantidad, a partir de 3 años, podemos utilizar el equivalente a un grano de arroz; y a partir de 9 años, el equivalente a un guisante.
  • Enjuagar flúor: hay colutorios de uso diario con concentración de flúor del 0,05% o colutorios de uso semanal con concentraciones de flúor del 0,2%. Estos últimos son los que se utilizan en campañas escolares. Antes de irse a la cama es el momento ideal. La efectividad de los colutorios depende de un cepillado previo correcto y que se evite el consumo de leche (el calcio anula el efecto del flúor) o de otros alimentos después.
  • Pastillas de flúor: se pueden utilizar pero sólo bajo prescripción del pediatra. Hay que ajustar la dosis a la edad del niño. Indicadas hasta los 6 años, edad en la que finaliza la formación y la calcificación de los dientes permanentes.
  • Aplicaciones tópicas profesionales: se emplea flúor en gel en concentraciones altas, aplicado en unas cubetas adaptadas al tamaño de la boca del niño. Las hace el odontólogo en el gabinete dental para los niños de entre 6 y los 16 años. Se hace una sesión cada 6 meses.

¿Se deben empastar los dientes de leche?

Si a pesar de todo tu niño o niña tienen caries, tendremos que empastar el diente porque, de lo contrario, puede provocar un foco infeccioso que, a la larga, puede perjudicar su salud. Para facilitar la detección de las caries, hay que visitar al odontólogo cada 6 meses. Si lo necesita, puede contactar con Clínica Dental Oris a través del Whatsapp o del teléfono 93.409.06.47.

Finalmente, si es demasiado tarde para salvar un diente de leche, se deberá extraer.  En el vacío, es muy importante colocar un aparato llamado mantenedor de espacio para evitar perder espacio para el futuro diente permanente.

En resumen, os aconsejamos prevenir las caries de sus hijos mediante el cepillado dental, la dieta, el flúor, los selladores de fisuras y las revisiones periódicas a la consulta. Es importante inculcar hábitos a edades tempranas, porque aprenden y asimilan más deprisa.